sábado, 29 de septiembre de 2012

Quizás.

Paseaba todas las noches por aquel barrio, buscando conversación, un vaso de whisky o tal vez el cálido confort de una simple compañía, de unas sábanas enredadas entre sus piernas, del sentir o del puro placer de unos labios que visitaran su continuo caminar, su frío destino, su angustioso recuerdo.
Quizás se cansó de aquella soledad infinita, de su asquerosa rutina, de ese "andar por andar" y de todas las demás cosas que atormentaban ese rígido corazón incapaz de dejarse llevar un solo momento.
Quizás nunca aprendió a amar.



"El aire lleva prisionero aroma de desencanto ."








No hay comentarios:

Publicar un comentario